Acerca de mi camino en el Yoga parte II

La primera vez que escuché sobre yoga fue en unas vacaciones de 1995. Tenía un poco más de 12 años, mi hermano y sus amigos me explicaron especialmente de Bhakti Yoga. Me invitaron al templo donde hacían sus prácticas espirituales con los monjes que por aquella época eran súper estrictos en su sadhana y en sus labores para mantener el lugar. Fueron semanas muy interesantes. Recuerdo que me gustaba pararme de hombros (como una especie de Salamba Sarvangasana aunque para mí era un simple juego) y uno de ellos al verlo dijo “yoga”; pero pues en ese momento no presté mucha atención. Además vendían un libro con la portada de un asceta en posición meditativa pero al interior del libro no se explicaban procesos de yoga ascético sino fundamentalmente del Bhakti; en algunas conversaciones entró el tema del yoga con procesos físicos, respiratorios y meditativos mas por aquella época no llegué a practicar algo de eso salvo alguna respiración básica; pero eso sí, me fascinó la idea de que hubiesen personas capaces de hacer austeridades e incluso desarrollar facultades especiales a través de esos métodos (claro que ellos explicaban que eso no era la meta en sí misma de yoga). Además uno de los devotos sabía artes marciales [no era parte de su sadhana/proceso yoga pero les servía como práctica física para algunos adeptos que no vivían en el templo] y me invitaron a un par de sus entrenamientos.

El caso es que regresé de las vacaciones con otros conocimientos sobre la posibilidad de vincularse con El Supremo y otras formas de desenvolvimiento interior. También me enseñaron el Maha Mantra que desde aquella época empecé a cantar…Esas fueron mis primeras aproximaciones con el yoga y en vacaciones cuando veía mi hermano él me explicaba más cosas e incluso me regaló algunos libros sobre el bhakti.

Merece mención especial también la manera de esos monjes para preparar alimento ofrecido espiritualmente (prasadham) y distribuirlo a personas de calle o a la gente en general sin ninguna discriminación. Es una labor bonita que en Colombia y el mundo muchos de ellos continúan.

Seguiré compartiendo sobre mi aproximación con el yoga. ¡Haribol!