¿Para dónde va el yoga?

Nos quedamos en el sueño noventero o de inicio de milenio con la idea de que la evolución espiritual al practicar yoga vendría del asana, de sentarse a meditar en la respiración o el vacío, o tal vez del canto de mantras en congregación; pero  omitimos la responsabilidad individual de indagar sobre la seriedad de las escuelas a las cuales nos adherimos y/o simpatizamos, así como seguir principios yogis con más firmeza para una transformación genuina (yamas y niyamas, etc.). También se falló en observar los pasos de los maestros anteriores, en buscar profesores cualificados para comprometerse a un proceso real. El estudio filosófico aunque parecía con profundidad también se estaba haciendo a medias [aunque hoy parezca más sofisticado la verdad no es ni tan así].

Las últimas dos o tres décadas las prácticas de yoga que incluyen asana o posturas dentro del proceso yogi, se fueron diluyendo más y más, quizá porque desde el principio prácticamente todo llegó diluido a Occidente: Propuestas con series de posturas fijas, o de tales y cuales principios a seguir para la práctica -de nuevo principalmente de asana-, y guiados por escuelas cuyos maestros no venían precisamente de una tradición yogi, o si fue así no entregaron ni se preocuparon por entrenar a la siguiente generación  con la suficiente profundidad y compromiso; algunas incluso se limitaron a sofisticar el asana a más no poder (principalmente en lo externo) prometiendo autoconocimiento a través de seguir principios anatómicos, perfeccionar la forma externa al máximo y/o pregonar beneficios energéticos y mentales mediante la práctica de sus enseñanzas.

De allí pasamos a un mundo donde cualquiera después de un curso de doscientas horas (o de cien, o de cincuenta) puede fundar y/o “crear” su propio método/sistema de yoga, prometiendo además éxito en la práctica incluso a nivel espiritual; cargándose los principios más básicos y elementales de parampara, guru, tattvas, etc. 

Y uno en medio de todo esto se pregunta, ¿qué hacer?, ¿será que definitivamente el yoga consiste solo en buscar éxito físico, material, emocional e intelectual y que con eso basta?, ¿o en llenarse de un montón de teoría y comparativas que es lo que ofrecen los académicos con PHD en sus “estudios yóguicos” de los cuales profundidad concreta en la práctica no hay casi nada? [o aunque la hubiera y ofrecieran unas prácticas sofisticadas y detalladas aún así faltaría una verdadera conexión con un linaje]. ¿Dónde quedó procurar alcanzar las metas que el yoga ha propuesto durante milenios y que aparecen en los textos más tradicionales?, ¿qué es en realidad esto a lo que llamamos “yoga” en la actualidad tanto en Occidente como en Oriente?